reverendogore

El arte perdido del tenderete

In 10 minutos: un paseo on 15 marzo 2009 at 7:41 PM

Buscando las horarias de las 2 de la tarde nos topamos, “sin quererlo ni beberlo” y como se suele decir, con la magia y regustillo a sofrito de un céntrico rastrillo.

Rodeado de lugares sacrosantos y de bares con nombres como “Tío Paco” o “El Aragonés” , de los cuales no recuerdo con exactitud ninguno de los nombres de los letreros, y si eran bares o restaurantes, pero puedo asegurar y aseguro que apuntaban maneras a llamarse así.

Un desguace de cosas viejas con olor a nuevo y objetos nuevos con méritos de ser viejo. Si alguien hubiera mirado bien habría encontrado algún candil antidiluviano de esos que colgara Noe mientras llovía a cántaros.

Algunos cedimos a la tentación. Terminamos con prisas, zippos en los bolsillos, conclusiones alocadas sobre el imaginario soviético e insignias “imponibles”.Una pena que no pueda lucirse en una gorra con cortejo alrededor. Hoy, por estupideces como esa, terminas en el suelo. Pero mañana…seré el héroe de Rusia.

Gentes peculiares, roñosos y roñosas, tenderos y ciudadanos perdidos. Todos con algo en común: un insaciable y sano síndrome de Diógenes.

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