He pillado el mal vicio de hacer listas de cinco, quizá de diez, de cosas que son, y puedan ser importantes, de recordar. En realidad, no lo veo como un “mal vicio”, son de esas expresiones que usan los pesimistas para parecer más interesantes, o para hacer creer a los demás que lo que vayan a leer, escuchar o ver va a ser tan intensivo y deprimente que puedan sacar alguna lección moral sobre las múltiples chorradas que puedan, repito, PUEDAN, leerse, escucharse, verse o siquiera insinuarse en cualquier conversación.
Si algún especialista, da igual de la rama que sea (ciencia, medicina…-creo que ciencia incluye el segundo-, ornitología o urología…), intentara buscar una definición a lo que me atrevo a calificar de nuevo como un mal y reciente hábito, que espere. He considerado adelantarme antes de que le den un nombre ridículo, de esos con los que nos acaban machacando en la ficción televisiva. “El síndrome de Barry”. Es simple y va al meollo del asunto, por llamarlo de alguna manera. Gracias Nick.
Hablo sin parar. Y todo lo que digo me sale más o menos atropellado. Y lo que pienso no pasa de una simple enumeración. Ahora, a todas horas, tengo que pedirme a mi mismo (por manía, quizá para que no olvide nada) recordar listas que nunca he hecho. Primera lista: mis cinco canciones favoritas para un viernes por la tarde. Empiezo por el final.
Número 5. ‘Spanish Bombs’, de The Clash. También me valdría ‘Four Horsemen’, ‘Brand New Cadillac’ o cualquier otro de London Calling.
Número 4. ‘Carry On My Wayward Son’, de los fantásticos Kansas. No han hecho nada llamativo, salvo algún maxisingle de esos (palabras extrañas) y la gran ‘Dust In The Wind’. En fin, son buenos.
Número 3. ‘Tiny Dancer’, Elthon John. No tengo muy claro cómo llegó aquí. Pero suele ser una de mis “inamovibles”. Recomendable escucharla de camino a algo importante.
Número 2. Elvis Costello y su ‘I Can’t Stand Up For Falling Down’. Es mi preferida. Después de ‘She’ claro, por cuestiones evidentes que no interesa recordar.
Y en primer lugar. Me voy a dar el gustazo. ‘I Believe’, de Stevie Wonder. Auch.
Prefiero tomar la salida más fácil de las que se me plantean. No pienso escribir novelas. Tampoco contraportadas de discos.




















